Antes de que me lo recordéis (con razón) más veces. No, no fue este el aspecto de los toros de Juan Pedro que se lidiaron.
La trinidad convocada en Alicante compartió algunos momentos de la lidia. El primero, claro, el de la ceremonia de la alternativa. ¿Qué le diría el padre al hijo? Vaya usted a saber, pero seguro que estuvo bien dicho.
Luego compartieron otro ratillo en el segundo tercio del primer toro del padre. La cosa fue más o menos así. "José Antonio, ¿te animas con un par?". A José Antonio se le puso la cara de la foto de arriba.
Luego le cambió a ésta después de que el padre continuara. "Oye, sin ningún compromiso", y algo más que no cogí.
El hijo veía que se quedaba fuera de la fiesta y primero discretamente y luego un poquito mosqueado hizo saber al padre que él también quería participar. Así que el padre pidió con urgencia otro par.
Los palos del padre en las manos del hijo. La mano de Morante que proteje y empuja a la vez a Alejandro en sus primeros pasos en el mundo de los mayores. A Morante le llamaría "Espíritu Santo" para completar la trinidad, pero mi amiga Susana me echaría una bronca porque ella cree mucho más en Morante.
Allá va el padre. Se va poniéndolas tan bien como el mejor.
Y Morante, que tiene un don. Eso me parece innegable.
A Alejandro se le descolocó el palo de la mano izquierda y falló.
La devolución de los trastos.
El padre y Morante cruzan sus manos. Hay una corriente de profunda simpatía y respeto entre estos dos, me temo.
Una de anécdotas. En el cambio de los trastos el padre se quedó con la montera del hijo y brindó con ella. Si yo tuviera que apostar lo haría a que fue una triquiñuela de Alejandro. ¿Que cómo sé que es la montera de Alejandro? Mirad dentro de ella.
Ahí está la prueba.

Luis Francisco, estoy seguro, lo pasó mucho peor durante la lidia de los toros de Alejandro. Arriba, vista desde atrás.
Vista lateral.
Al final vino el corte de coleta (en una foto horrenda). Luis Francisco no quería, pero Alejandro insistió y quién le dice que no a un hijo en su fiesta.
El resto ya lo conocemos. Y aunque un presidente, presuntamente partidario de Manzanita, lo quiso impedir, el padre y el hijo salieron los dos de la plaza sin tocar el suelo. Morante se fue sin hacer ruido.





















