Abandono el calendario morantista porque hoy ha pasado algo verdaderamente importante: la corrida de Palha. Una corrida brava, encastada, con poder, dura, pero también con mucha nobleza, incluso con un toro el cuarto, excesívamente dulce (comparado con el resto).
Para mí la joya de la tarde fue el quinto, "Camarito". Qué forma de embestir.
"Camarito" siguió la muleta unas pocas docenas de veces hasta donde se la puso su matador. Lo hizo con casta, repitiendo continuamente, y también con gran nobleza. Creo que fue un toro extraordinario.
Saludó el mayoral de Palha. Se va haciendo una costumbre. Lo hizo como siempre, con timidez. No encontraba, además, nadie que le abriera una puerta para salir al ruedo.
Seguramente será la corrida de la feria. Y, de esto no tengo dudas, es una de las corridas que tienen que matar las "figuras". Estos toros eran para el todopoderoso Perera, para el maduro Juli, para el emergente Manzanares, para el consentido Cid, para el valentísimo Castella y para todos los demás que se proclaman figuras del toreo matando (salvo El Cid) eso que llaman ganado de garantías. Con ese ganado de garantías todos, menos Castella de milagro, han pasado de puntillas.
A cambio, la han matado tres toreros poco toreados que se han visto superados por las condiciones de los toros de Palha. Honor para ellos que se han enfrentado a una corrida que debíó ser para otros. Pero los otros, ya se sabe, estaban de valdefresnos, garcigrandes, juampedros y otros hierros de esos que tantas satisfacciones dan.
El final de la corrida nos ha sacudido con una cogida terrible. Israel Lancho fue prendido por una zona cercana al pecho y zarandeado con gran violencia. El percance enturbió un poco el festín de bravura. Seguro que los toreros y sus clás piensan que la corrida fue asesina, lo he oído en el callejón, pero pienso que a quienes lo han dicho no les gustan los toros. Espero que el torero se recupere pronto. El primer parte no habla de órganos vitales afectados, que era lo que, nada más ver la cogida, se temía todo el mundo.
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jueves, 28 de mayo de 2009
lunes, 13 de octubre de 2008
Última corrida de toros del año en las Ventas
Ya se va viendo el final del túnel. Que no es que sea un sufrimiento atroz ir a los toros, no, pero cuando llevas todo el año currando (en esto), apetece un descanso. Luego, como a primeros de diciembre, mediados de noviembre en los casos más extremos, ya estás esperando como un loco a que empiece la siguiente temporada.
Lo mejor de la tarde, para mí, fue este toro. Lo lidió (mal) Hernán Ruiz "El Gino", un torero colombiano que vino a confirmar la alternativa. Con su primero anduvo digno. Insulso, pero digno. Con este toro sensacional, el que todo matador sueña para su primera tarde en Madrid, sólo insulso. El resto de la corrida del Conde de la Maza, un poco de todo, tanto en presentación como en juego.
El premio gordo de la tarde se lo llevó este torero, Israel Lancho. En la foto parece iluminado por un rayo divino, pero no, era sólo un haz de luz que se colaba en el túnel de cuadrillas. La presencia divina en Las Ventas ayer no se dejó sentir mucho.
A Israel Lancho lo asesora Andrés Vázquez. Está bastante desmejorado.
Lancho se fue con la sensación legítima de que le habían robado la cartera al no concederle una oreja de su primer toro. El sector más exigente de la plaza pidió con él la oreja y luego la destitución del señor presidente por no concederla. Yo debí de ver otra corrida, lo reconozco, porque no vi la oreja por ningún lado (salvo por la estocada y no las tengo todas conmigo).
Insigne estoqueador es José Ignacio Ramos, que se llevó un lote malo. No tuvo suerte y ni siquiera las estocadas le salieron bien. Esta, la del segundo, le cayó baja.
Y se le quedó esta carita.
Y esta. Además, se acordó de la madre de la vaca, de la de la espada y de alguna otra madre que anduviera en sus pensamientos. Me gusta hacerle fotos a Ramos. Su cabeza siempre me ha parecido la de un busto griego o romano. Muy clásica, vaya.
Andrés Vázquez también se acordó de una madre, de la suya en concreto. La cosa fue exactamente así: "Mecagüen la madre que me parió. ¿A que todavía salto de espontáneo? ¡Si esta plaza es medio mía!". Lo prometo.
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