
El sábado cogí la mochila y la gorra de excursionista y me fui a Jaén a los toros. Tenía el capricho de ver a Curro Díaz y como un fan enfervorecido me dispuse a disfrutar de la última tarde de la temporada de un torero que me gusta y me interesa.
No vuelvo.
Curro se puso pinturero y sacó algún natural estimable… si no tenemos en cuenta el toro al que se lo endilgó. La corrida de Mari Carmen Camacho salió con un descataste mayúsculo, con esa nobleza boba que mata la emoción y con unos pitones, ¡señor, qué pitones!
Pues sí, Curro estuvo bien, pero es que con esos enemigos no tiene gracia. Es la corrida de toros sin toros. Le resta mucho color, la verdad.
Tejela como tantas veces y Daniel Luque parece un buen proyecto.
Marisa lo vio de otra forma.
Pie de foto: como no me llevé la cámara, pongo esta foto del maestro Paula saludando a Curro Díaz el 15 de mayo de 2007 en Madrid. Tiene más arte (Paula, no la foto) que todo lo que pasó en Jaén.
Nota: A 20 euros la entrada más barata y con un precio medio de unos 50 euros la localidad, supongo que los empresarios no se extrañarían de que hubiera, en feria y con una tarde excepcional, un cuarto de plaza de entrada. El espectáculo ofrecido no vale un real, mucho menos 50 euros. Luego nos venden que la fiesta está en un momento esplendoroso.




