
Ya se va viendo el final del túnel. Que no es que sea un sufrimiento atroz ir a los toros, no, pero cuando llevas todo el año currando (en esto), apetece un descanso. Luego, como a primeros de diciembre, mediados de noviembre en los casos más extremos, ya estás esperando como un loco a que empiece la siguiente temporada.

Lo mejor de la tarde, para mí, fue este toro. Lo lidió (mal) Hernán Ruiz "El Gino", un torero colombiano que vino a confirmar la alternativa. Con su primero anduvo digno. Insulso, pero digno. Con este toro sensacional, el que todo matador sueña para su primera tarde en Madrid, sólo insulso. El resto de la corrida del Conde de la Maza, un poco de todo, tanto en presentación como en juego.

El premio gordo de la tarde se lo llevó este torero, Israel Lancho. En la foto parece iluminado por un rayo divino, pero no, era sólo un haz de luz que se colaba en el túnel de cuadrillas. La presencia divina en Las Ventas ayer no se dejó sentir mucho.

A Israel Lancho lo asesora Andrés Vázquez. Está bastante desmejorado.

Lancho se fue con la sensación legítima de que le habían robado la cartera al no concederle una oreja de su primer toro. El sector más exigente de la plaza pidió con él la oreja y luego la destitución del señor presidente por no concederla. Yo debí de ver otra corrida, lo reconozco, porque no vi la oreja por ningún lado (salvo por la estocada y no las tengo todas conmigo).

Insigne estoqueador es José Ignacio Ramos, que se llevó un lote malo. No tuvo suerte y ni siquiera las estocadas le salieron bien. Esta, la del segundo, le cayó baja.

Y se le quedó esta carita.

Y esta. Además, se acordó de la madre de la vaca, de la de la espada y de alguna otra madre que anduviera en sus pensamientos. Me gusta hacerle fotos a Ramos. Su cabeza siempre me ha parecido la de un busto griego o romano. Muy clásica, vaya.

Andrés Vázquez también se acordó de una madre, de la suya en concreto. La cosa fue exactamente así: "
Mecagüen la madre que me parió. ¿A que todavía salto de espontáneo? ¡Si esta plaza es medio mía!". Lo prometo.