Valentín Mingo, en el reconocimiento de la novillada de José Joaquín Moreno Silva que se lidió el 7 de septiembre en Las Ventas. ¿Os acordáis? El novillero se pasó por los corrales y se llevó unas fotos de los novillos de recuerdo. Jamás pensó que no se le olvidarían en la vida. Sin necesidad de fotos. El que lleva la camisa verde es Roque de Vega, su peón de confianza, que fue herido por la tarde banderilleando al primero.
La novillada discurrió así gran parte del tiempo. Mingo tuvo que matar cinco de los seis novillos por las cogidas de sus compañeros.Mingo terminó como me imagino que suele uno terminar de algo así: reventado.
La tarde fue épica. A unos les pareció el reencuentro con la fiesta y a otros un espectáculo casi arqueológico que hay que desechar. Si tengo que elegir, me alinéo con el primer bando. ¿Vosotros?







