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viernes, 26 de octubre de 2007

David Adalid

David Adalid

Da gusto ver a un banderillero entregado y con ilusión. David Adalid pertenece a esa especie. El domingo pasado en Las Ventas puso cuatro sensacionales pares ¡de banderillas negras!

David Adalid

Puso tantos no porque el presidente estuviera borracho o el publico lo solicitara, sino porque por la cogida de un compañero le tocó banderillear dos toros. Casualidades de la vida, a los dos hubo de ponerles las viudas. Lo hizo con arrojo, torería y riesgo. Se desmonteró las dos veces.

Nota fotográfica: ¿Por qué en blanco y negro? Porque el horrendo color de la luz de Las Ventas cuando cae la noche aconseja camuflarla lo más posible. Tiemblo al pensar cómo van a salir las fotos el domingo, que tenemos una hora y pico menos de luz que hace una semana. Posiblemente el lunes traiga hologramas en lugar de fotografías.

lunes, 22 de octubre de 2007

Banderillas negras

Suerte de varas

Algunos novillos de Zaballos y, sobre todo, el sobrero de El Pizarral huyeron del caballo como si fuera el mismo diablo.

Banderillas negras

Consecuencia de la mansedumbre fueron las banderillas negras. Hacía algún tiempo que no se veían en Las Ventas. Tuvimos dos raciones: una para el sobrero y otra para el titular que hizo sexto.

Novillo de Zaballos

Aparte de esta mansedumbre, los novillos de Zaballos no se comieron a nadie. Tal vez el segundo tuvo más apetito y estuvo a punto de merendarse a su enemigo. Salieron reservones y enterándose en el primer tercio, pero en el último la mayoría se comportó con nobleza. Unos novillos con algo más de mala leche se habrían llevado por delante a los tres novilleros, que no se pusieron, entre los tres, ni una vez en su sitio.

10-21-05

Ahora, lo que es el punto de vista. Lo que a mí me parecía un desastre se jaleaba desde el callejón como si se estuviera inventando el toreo en ese mismo instante. Ellos sabrán. Honrosa excepción fueron los mentores de Caraballo que no hacían más que pedirle que, por favor, echara la muleta alante de una puñetera vez.

Óscar Sanz

Óscar Sanz es un novillero ya mayorcito que hizo dos o tres cositas de clase para terminar diluyéndose con el manso de El Pizarral (cuarto). No supo por dónde meterle mano.

Javier Bernal

Javier Bernal sufrió este aparatoso revolcón en un quite por gaoneras sin que, por suerte, le pasara nada. Luego le tocó un novillo cabroncete y otro para hacerse rico. El primero no le hirió y al segundo lo dejó ir después de algunas tandas aseadas. Ni frío ni calor.

José Caraballo

Javier Caraballo, novillero de fino corte (parece), quiso hacerle sus cositas a los toros, vio que no podía, y se arrebató. Con tanto arrebato se olvidó de torear y se dejó ganar la partida por un novillo, el sexto, de los que dan triunfos fuertes en Madrid. Cierto es que también dan cornadas. Y eso, que no debería extrañar a nadie, menos a un torero, parece que no entraba en los planes de Caraballo. La foto es de la estocada al tercero, que le enganchó en un sitio bien delicado.

José Caraballo

El chaval luego se miró para asegurarse de que todo seguía en su sitio. Con llevar el vestido a la zurzidora habrá arreglado todos los desperfectos. Suerte.