Pues sí. Así, de entrada, me gustó el lazo rosa de Conchi Ríos.
Le hice muchas fotos...
...pero muchas.
Hasta que se puso a torear. Entonces me gustaron los naturales...
...los
pingüis que tanto gustan en Las Ventas, que también los pegó...
...la rabia cuando casi se le va su primero vivo al corral. Qué carajo es eso de que "no pasa nada". Sí pasa, claro que pasa.
Me gustó que lo citara de largo, con la muleta por delante...
...que ligara los pases y que ¡ganara pasos! Hay figuras que llevan 20 años perdiéndolos cada día, con cada toro, sin fallar ni uno.
...más naturales...
...y esto no es un "julipié".
Yo me fui muy feliz de la plaza ayer.
No tanto como ella, claro.
Allá que iba, con sus dos orejas. ¿Discutibles? Anda, vamos a sacar la lista de la feria.
Yo fui a ver a Jiménez Fortes, convencido de que iba a ser él quien saliera por la Puerta Grande y, mira tú, ni me acuerdo de lo que hizo. Y eso que es de los mejores que han pasado por Las Ventas en los últimos años. Ayer se lo comieron.
Que no, que no me estoy pasando, que esta chica no inventó el toreo, pero fue a Las Ventas a dejarse todo lo que tenía con el muslo abierto por un cornadón de hace quince días. Resultó, además, que lo que tenía le valió para estar mejor que la mayoría de los matadores y novilleros que han pasado este año por Madrid. Ligó las tandas, toreó (bien) por los dos pitones y mató (en el primero se tiró más recta que una vela, pero pinchó) . Por supuesto, como todo novillero, necesita mejorar. Eso ya lo sabe ella.
Un conocido aficionado, para mí el único con personalidad distinguible que queda en la plaza, sonreía contento y feliz como un crío gritándole desde la barrera. Luego estaba el primero para verla salir de la plaza. Rosco no acostumbra a regalar nada.