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domingo, 20 de enero de 2008
El Madrileño (II)
El Madrileño toreó por última vez de oro (de plata con el chaleco en oro, para ser exactos) en Las Ventas el 8 de Julio de 2001. El paseo por mi archivo me trajo otra sorpresa.
Estoqueó un encierro de Javier Guardiola Domínguez junto a Frascuelo y a Diego Urdiales, que confirmó su alternativa. Los tres se estrellaron con una pésima corrida. Sólo Diego Urdiales fue ovacionado a la muerte del primero.
No fue una gran tarde para las fotos (ni yo era el fotógrafo que soy ahora, para bien o para mal). Antes tenía la costumbre (mala) de quedarme sólo con "las buenas". De "El Madrileño", contando los retratos, no guardo más de diez.
Esta no tiene foco, pero refleja la decepción de otra tarde que se evaporaba. Otra más. Después, según la base de datos que he consultado, sólo toreó una corrida en Venezuela, el 3 de noviembre de 2002.
El resto de la historia la conocemos todos porque está bastante reciente.
¡Suerte, torero!
domingo, 7 de octubre de 2007
martes, 31 de julio de 2007
Banderilleros heridos
Al hilo de este post de Toros y más y de este otro de Toroprensa, le dedico uno a El Madrileño y a Raúl Corralejo, los dos banderilleros heridos de gravedad este fin de semana.
Corralejo sufrió una tremenda voltereta en Collado Villalba. La consecuencia fue un traumatismo craneoencefálico severo que le provocó un coma. Sólo en las últimas horas se han descartado daños cerebrales y medulares y hace nada que ha salido del coma. Que tenga suerte.
El Madrileño fue cogido en Francia al entrar apurado en un burladero. El toro metió el pitón y se encontró con la pierna de este torerazo de plata causándole una de esas heridas tan molestas en las que no sólo los músculos salen dañados, sino que hay destrozos en tendones y huesos, mucho más largos de recuperar para los toreros.
El Madrileño denunció con amargura la falta de compañerismo porque no había nadie en la otra boca del burladero presto para echarle un capote y quitarle el toro de encima. Se habría ahorrado el dolor y el disgusto, asegura, si todo el mundo hubiera estado en su sitio.
Yo prefiero pensar que más que falta de compañerismo es descuido (aunque no sé qué es peor). El domingo en Madrid se vivió una situación parecida en dos ocasiones. Una fue calcada y la vivió “Venturita chico”. Tenía la foto de su acelerada entrada en el burladero con el pitón lamiéndole el muslo, pero la borré porque pensé que no iba a servirme para nada, qué cosas... No había ningún banderillero cerca y Venturita lo pasó realmente mal.
No recuerdo al protagonista de la otra ocasión de riesgo innecesaria. Un banderillero sale apretado de su par y quienes tenían que estar al quite (Rubén Pinar y el tercero de Oliva Soto) se encontraban mirando tranquilamente a unos quince metros de la acción. Luego los dos cambiaron unas palabras, tal vez algún reproche para echar el balón fuera, y se pusieron ya más cerca de su sitio. Luego, cuando en Las Ventas se oye una voz reclamando a los toreros que se pongan en su sitio, de inmediato desde el callejón se oye otra recordando a la madre del atento espectador. Ellos sabrán, pero en esto de los toros ya hay suficiente peligro como para aumentarlo por no cuidar un detalle tan nimio y que tan poco cuesta respetar.
Antes del punto final quiero recordar que la cogida que ha abierto telediarios el lunes ha sido la de Cayetano. No me quejo, es normal, él es la figura. En veinte días volverá a torear.
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