Mostrando entradas con la etiqueta La India. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La India. Mostrar todas las entradas
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Portada de "El poder de las sonrisas", de Jaume Sanllorente
Esta es la portada del nuevo libro de Jaume Sanllorente. La foto del crío es de un servidor. Está hecha en Bombay.
Por muchas razones esto me hace una ilusión enorme. Por Jaume, por su ONG, Sonrisas de Bombay, por el recuerdo del viaje a la India y porque esta foto siempre ha sido bastante especial para mí. Para nosotros. No es que sea la mejor del mundo, es que es especial.
Obviamente, los posibles derechos de la fotografía están enteritos en la hucha de Sonrisas de Bombay.
miércoles, 21 de julio de 2010
Sonrisas de Bombay en alemán ¡con una foto mía en la portada!
Muchos conoceréis Sonrisas de Bombay, primero por su trabajo, que es enorme, y después por la relevancia que ha tenido en los medios. Su fundador, Jaume Sanllorente, un crack, de verdad, se fue a la India y allí empezó evitando la ruina de un orfanato que alojaba a una docena de chavales. Ahora sus proyectos ayudan a miles de niños potenciando, sobre todo, su educación.
Esa súbita exposición a los medios vino de la mano del libro de Jaume, Sonrisas de Bombay, que en España va por la nosécuantava edición y que lleva camino de publicarse en el mundo entero. Ahora le toca el turno a Alemania.
Este, además de que estará escrito en un estupendo e incomprensible alemán, tiene la particularidad de que una de las dos fotos de la portada es de un servidor. Es un corte de una foto hecha en un suburbio de Bombay. Sí, también le han dado la vuelta. Qué le vamos a hacer, los diseñadores son así. Volteada y todo, me hace un huevo de ilusión.
Notita: los derechos de la foto pertenecen por completo a Sonrisas de Bombay.
viernes, 30 de enero de 2009
No parking
Ya, "No parking", pero a ver quién lo quita.
Pushkar, La India, febrero 2008.
Ojo, que aunque tenía la cara tapada, sólo estaba dormido.
miércoles, 2 de julio de 2008
Sonrisas con futuro
Va larguito y no es de toros. Ojo.

Como sabéis los lectores que ya estábais entre los 21, en febrero me fui a dar una vueltecita a La India. Pues por fin está en la calle el resultado de la vueltecita. El reportaje se ha publicado en el número 81 de la revista AR (sí, la de Ana Rosa). Lo he puesto en un PDF (de calidad regular, la verdad) para que podáis verlo aunque lo ideal es que vayáis al kiosko, compréis la revista y le indiquéis al kiosquero que la compráis por el reportaje ese de La India. La revista se reconoce facilmente: sale Ana Rosa en la portada. Siempre. El objetivo del reportaje es Jaume Sanllorente y Sonrisas de Bombay, la oenegé que creó hace unos años. Tiene un blog que actualizan a diario (hoy salgo yo :-))
En cuanto a mi curro, estoy moderadamente descontento. Me sobrepasó todo, la verdad. Me resultó difícil concentrarme en las fotos cuando lo que me pedía el cuerpo era sentarme a mirar. Sólo a mirar. Mirar es lo mejor del mundo en La India (a veces también en la Puerta del Sol). Todo lo que pasa es un espectáculo y todo es diferente a lo que conocemos por aquí. Muy diferente. El perla de arriba vive en los slums de Bombay, que representan la segunda zona de chabolas más grande del mundo. Las favelas de Río tienen el honor de ser la más grande.
Aparte, como estos te vean con una cámara, la has liao. No te la van a quitar, ni de coña (es mucho más peligrosa la Gran Vía, lo juro), pero no te vas a librar de ellos hasta que les hagas dos docenas de fotos y se las enseñes TODAS. Sescojonan y tú no te puedes ir, porque te encanta.
Lo malo de verdad viene cuando le haces una foto a alguien y te la quiere agradecer con lo único que tiene: un vaso de agua. Huye, corre, salta, vuela si hace falta. Como te caiga una gota en los labios estás muerto. Naturalmente, no haces todo eso, porque quedarías fatal y a cambio tardas un rato en convencer a una señora (ella con su hindi y tú con tu inglés) de que acabas de beber y no necesitas más. Al final todo se arregla cuando viene alguien que sabe los dos idiomas y le recuerda a la madre que nuestros estómagos no soportan esa concentración de bacterias por centímetro cúbico y que el Samur en Bombay funciona fatal.
Todas estas niñas vivían no hace mucho en los slums. Unas mendigaban y otras trabajaban en prostíbulos. Ahora, con su uniforme y sus carteras, vuelven a casa después del cole. Es emocionante verlas.
Su nueva casa es el orfanato de Karuna. En tres casas viven 80 niños y niñas organizados de la forma más parecida posible a una familia. Cada casa tiene unos padres y los niños están sujetos en todo a ellos. La oenegé sólo pone la pasta para las casas, la educación y la manutención. Ahora acaban de abrir un orfanato nuevo en el que podrán alojar a 200 niños.
En fin. Hay unas pocas fotos más en un album de Flickr por si queréis verlas. Me gustaría explicar mejor mis sensaciones sobre La India, pero me llevaría bastante tiempo. Así, en plan resumen, os diré que no hay día que no me acuerde del viaje, de la gente, de las carreteras, de los olores, de las tiendas o de las plazas. ¡Cómo se te va a olvidar una plaza en la que hay, a la vez, un rickshaw, coches, motos, elefantes, camellos, cabras, monos, perros y vacas, muchas vacas! Turistas, gracias a Dios, hay menos. Supongo que quienes vivan allí del turismo opinarán otra cosa.

Como sabéis los lectores que ya estábais entre los 21, en febrero me fui a dar una vueltecita a La India. Pues por fin está en la calle el resultado de la vueltecita. El reportaje se ha publicado en el número 81 de la revista AR (sí, la de Ana Rosa). Lo he puesto en un PDF (de calidad regular, la verdad) para que podáis verlo aunque lo ideal es que vayáis al kiosko, compréis la revista y le indiquéis al kiosquero que la compráis por el reportaje ese de La India. La revista se reconoce facilmente: sale Ana Rosa en la portada. Siempre. El objetivo del reportaje es Jaume Sanllorente y Sonrisas de Bombay, la oenegé que creó hace unos años. Tiene un blog que actualizan a diario (hoy salgo yo :-))
En cuanto a mi curro, estoy moderadamente descontento. Me sobrepasó todo, la verdad. Me resultó difícil concentrarme en las fotos cuando lo que me pedía el cuerpo era sentarme a mirar. Sólo a mirar. Mirar es lo mejor del mundo en La India (a veces también en la Puerta del Sol). Todo lo que pasa es un espectáculo y todo es diferente a lo que conocemos por aquí. Muy diferente. El perla de arriba vive en los slums de Bombay, que representan la segunda zona de chabolas más grande del mundo. Las favelas de Río tienen el honor de ser la más grande.
Aparte, como estos te vean con una cámara, la has liao. No te la van a quitar, ni de coña (es mucho más peligrosa la Gran Vía, lo juro), pero no te vas a librar de ellos hasta que les hagas dos docenas de fotos y se las enseñes TODAS. Sescojonan y tú no te puedes ir, porque te encanta.
Lo malo de verdad viene cuando le haces una foto a alguien y te la quiere agradecer con lo único que tiene: un vaso de agua. Huye, corre, salta, vuela si hace falta. Como te caiga una gota en los labios estás muerto. Naturalmente, no haces todo eso, porque quedarías fatal y a cambio tardas un rato en convencer a una señora (ella con su hindi y tú con tu inglés) de que acabas de beber y no necesitas más. Al final todo se arregla cuando viene alguien que sabe los dos idiomas y le recuerda a la madre que nuestros estómagos no soportan esa concentración de bacterias por centímetro cúbico y que el Samur en Bombay funciona fatal.
Todas estas niñas vivían no hace mucho en los slums. Unas mendigaban y otras trabajaban en prostíbulos. Ahora, con su uniforme y sus carteras, vuelven a casa después del cole. Es emocionante verlas.
Su nueva casa es el orfanato de Karuna. En tres casas viven 80 niños y niñas organizados de la forma más parecida posible a una familia. Cada casa tiene unos padres y los niños están sujetos en todo a ellos. La oenegé sólo pone la pasta para las casas, la educación y la manutención. Ahora acaban de abrir un orfanato nuevo en el que podrán alojar a 200 niños.
En fin. Hay unas pocas fotos más en un album de Flickr por si queréis verlas. Me gustaría explicar mejor mis sensaciones sobre La India, pero me llevaría bastante tiempo. Así, en plan resumen, os diré que no hay día que no me acuerde del viaje, de la gente, de las carreteras, de los olores, de las tiendas o de las plazas. ¡Cómo se te va a olvidar una plaza en la que hay, a la vez, un rickshaw, coches, motos, elefantes, camellos, cabras, monos, perros y vacas, muchas vacas! Turistas, gracias a Dios, hay menos. Supongo que quienes vivan allí del turismo opinarán otra cosa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



