Ya es mala pata. En la segunda o tercera verónica del saludo a su primero, el toro ha pisado a "El Cid" y le ha provocado un esguince de tobillo. Así que, a la banda, un poquito de linimento o agua milagrosa, y a sufrir toda la tarde.
El hombre lo ha llevado con resignación. ¿Qué iba a hacer si no?
Y hasta se ha permitido alguna sonrisa cuando se ha visto por encima de su primero.
Cuando se acabó la faena y se quedó frío volvió el dolor más intenso.
Se fue a la enfermería con un esguince y volvió con un esguince diagnosticado. No es lo mismo. En el primer caso tienes la esperanza de que sea una torcedura leve y se te pase en diez minutos. En el segundo sabes que te va a acompañar veinte días y, por supuesto, todo lo que queda de tarde (además de los victorinos, que son una excelente compañía).
Así que entre naturales y derechazos, unos mejores y otros peores, pero todos jaleados, los gestos de su rostro denunciaban que el torero no estaba, como les gusta decir, "disfrutando en la cara del toro".
Al terminar, la mano al tobillo, que ya debía de estar para pocos trotes a esas alturas.
Y "El Boni", que es un torerazo, se acercó a preocuparse por el tobillo de su jefe y a consolarlo.
Porque me da a mí que lo que de verdad le va a escocer en los próximos días, más que el ligamento, va a ser haber salido andando de la plaza cuando pudo hacerlo en hombros si no llega a fallar con la espada. Una vez más.
Nota interrogatoria: ¿Alguien sabe por qué le cuesta tanto a los profesionales reconocerle a este hombre sus méritos? Para mí es el mejor torero del momento, a una distancia bastante grande del siguiente. Completamente de acuerdo en que no ha sido su mejor día, pero de ahí a defenestrarlo, hay un abismo. He oído a varios "defenestradores" en el patio del desolladero mientras me iba. No lo entiendo.