Frascuelo
toreó su primera corrida de toros en Madrid hace nada más que treinta y siete años y un mes. A mí me parece una barbaridad. Servidor tenía tres añitos.
No tengo ni idea de qué número habrá hecho el paseíllo de hoy, pero seguro que no baja de cincuenta. ¿Alguna ayuda?
Ha cortado una oreja que ha paseado así de feliz. Faltaría más. Entre el público había gente muy feliz también y otros que han protestado el despojo. Cada uno tendría sus razones. Paloma ha sido la gran defensora del maestro en el burladero de fotógrafos. No, no ha terminado de convencerme.
Esta oreja le dará aire para aguantar un poco más y, supongo, otra justificación para volver de nuevo a Madrid. No sé si eso ya es bueno.
Durante un rato ha existido la posibilidad de la Puerta Grande.
Pero el cuarto toro era de apostar y Frascuelo no ha estado por la labor.
Decía uno que hoy habían salido dos nombres para la feria de otoño: Frascuelo y Andrés Palacios. Estoy completamente de acuerdo en el segundo. Ha pegado unos naturales sensacionales. Muy bien, además, con el capote.