Esta tarde se lidian victorinos. Sólo cinco. Mal empezamos.
Todo un tipo, sin duda.
Y en el reconocimiento de los toros de Victorino, ¡Adolfo!
Otra toma falsa. ¿A que parecen las labores del reconocimiento en el atardecer? Pues no, es una foto de esta mañana dos o tres puntos subexpuesta.
domingo, 4 de octubre de 2009
Para LA morantista
Susana, cuando uno es morantista, ya sabe que puede pasar esto. Si no existiera esta posibilidad, Morante sería un torero que abre la Puerta Grande sin que nadie se acuerde de por qué, sería un matador de arrimón y tentetieso, sería un insulso indultador compulsivo con fama de académico en tauromaquia. Tú no quieres eso.
Puerta Grande de Castella. Tomas falsas
El momento que a todo fotógrafo le gusta vivir llegó con el cartel estrella de la Feria de Otoño: ¡Puerta Grande! Hoy, tomas falsas.
Dentro no suele haberlas, aunque ésta casi lo es. El fondo está quemadísimo y Castella un poco fuera de foco... Para mí que es toma falsa. En realidad, la he puesto por la mirada de Alfredo a Castella. Es tan tierna.

Ésta es toma falsa por el careto del matador, que no es el mejor para una foto de Puerta Grande. Pero, en realidad, está aquí para explicar por qué quienes fueran a Las Ventas se iban a encontrar con la foto de la cabecera del blog. ¿Qué hacía Castella saliendo a hombros con el progama de mano? ¿Le habrá gustado la foto y querrá llevárselo de recuerdo? Qué gente tan rara.

Está sí que es falsa, sin duda. Todos estamos siempre en medio de las fotos de los demás. A saber en cuántos cientos de ellas sale mi calva.

Sí, mi cámara también debe de aparecer en unas pocas tomas falsas del resto de fotógrafos. Lo siento.

El desenfoque es muy normal. De hecho, es lo más normal en la serie de fotos de la Puerta Grande. Cuando ves una enfocada siempre suspiras de alivio. ¿Hay siempre una enfocada?

Pues no siempre. Alguna vez ha habido que recurrir a las fotos de dentro de la plaza.

Y luego, no todo es el foco. Está tiene un foco perfecto y el brazo de un turista que pasaba por allí a hacerle una foto a Castella. A la basura.

Otra enfocada que no vale más que para tirarla o para hacer una entrada absurda en el blog.

Y esto es lo nunca visto: un tío intentando hacerse un autorretrato con su compacta en medio del jaleo. Si en su foto le ha salido la misma cara que en la mía, guapo, guapo, lo que se dice guapo, no ha salido. Por otra parte, espero que no se acuerde de mi cara, porque mis codos si se acuerdan de su estómago. Disculpe usted, pero en el amor y la guerra...
- ¿Y entonces, después de la paliza, no tienes ninguna que valga? Vaya putada.
- Que sí, hombre, que sí, pero esas son para sitios más serios que este, que pierde su reputación (sic) día a día.
sábado, 3 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
Solución a la adivinanza
La foto original de la que sale la cabecera del blog es ésta.
Preguntaba al final de la última entrada insustancial que si alguien sabía de quién es el capote (y la mano, claro).
Pues Josephine y Santi han acertado. Josephine dice que le parecía reconocer la mano, que ya me sorprende bastante, pero lo de Santi me ha dejado turulato. "Inconfundible", asegura con vigor. Eso es conocer a un torero.
Los que vayáis mañana a Las Ventas os encontraréis con esta foto.
Preguntaba al final de la última entrada insustancial que si alguien sabía de quién es el capote (y la mano, claro).
Pues Josephine y Santi han acertado. Josephine dice que le parecía reconocer la mano, que ya me sorprende bastante, pero lo de Santi me ha dejado turulato. "Inconfundible", asegura con vigor. Eso es conocer a un torero.
Los que vayáis mañana a Las Ventas os encontraréis con esta foto.
jueves, 1 de octubre de 2009
Proceso de una fotografía insustancial
- ¡Ostras! Un castoreño colgado en la pared. ¡Voy a hacer una foto elegante y minimalista!
Para hacer la foto en condiciones hay que mirar fijamente al castoreño durante unos segundos, con cara de interesante, ladeando alternativamente la cabeza a izquierda y derecha. Se ganan puntos de artistismo si se doblan ligeramente las rodillas para buscar más puntos de vista.
Hecha la evaluación inicial y calibrada la composición para que cumpla (más o menos) la regla de los tercios y todas las demás de las que, por tus muchas lecturas y horas de foros, tienes conocimiento, se dispara. Clic. Por si acaso otra vez. Clic. Y otra más. Clic, clic (ya se te ha escapado la ráfaga).
Te vas a casa esperando tener una verdadera obra de arte, una cosa aparente. Descargas las fotos, las abres en el ordenador y lo que te encuentras es: un castoreño colgado en una pared más fea que pasar una tarde en el Bernabéu. ¿Para esto he hecho las artísticas flexiones de piernas? ¡Vaya mierda!
Por fortuna siempre queda el photoshop, que te echa un cable para:
- Resaltar las texturas.
- Potenciar el punto de interés de la foto (primero hay que encontrarlo).
- Pasarte tres pueblos con un viñeteado indecente.
- Y, definitivamente, hacer los retoques necesarios para terminar de cargarte la foto.
Debe de ser la incertidumbre por la posible ausencia de Morante. O que mi cámara yace en el servicio técnico. O la música de Kamela* (sí, es con c, pero es que me sale con K) que suena en el Spotify. Vete tú a saber.
Adivinanza: ¿De quién es el capote de paseo de la nueva cabecera del blog?
*Prometo por el capote de Morante que jamás he escuchado a Kamela por voluntad propia, es sólo una broma.
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