lunes, 5 de noviembre de 2007

La espera (II): "El Juli"

Vuelvo despues del puente. Lo siento (volver del puente, se entiende).

Hace tiempo, casi en uno de los primeros artículos de este blog, traje la espera de Antonio Ferrera en el túnel de cuadrillas. Pensaba hacer una serie semanal de éste y otros temas, pero como la temporada dio juego suficiente, la serie se truncó hasta hoy, que no tengo ya nada de actualidad que contar. Voy, pues, con "El Juli", no por predilección personal ni nada por el estilo, sino porque por pura casualidad tengo una foto suya en el túnel que me gusta.

En el patio de Caballos

Pero no es ésta. Aquí aparece minutos antes de liarse junto a su banderillero, Alejandro Escobar. Los dos miran a su izquierda. Al fondo del túnel aparecen los tendidos de Las Ventas, que a esas horas se irían llenando. Debe de acojonar tela.

En el patio de Caballos

Está me gusta bastante más. Quité del encuadre al banderillero y le di aire a la foto por la derecha, en la dirección de su mirada. El gesto del torero es de concentración total. Ya sólo piensa en... Pues no tengo ni idea de en qué puede pensar un matador cinco minutos antes de salir a la plaza.

El Juli en el patio de caballos

Es posible que en blanco y negro me guste algo más. El encuadre me salió un poco torcido y, como es natural, en el primer reencuadre corregí ese defecto. Puede que realmente lo fuera y que la foto así sea un churro, pero creo que esa inclinación le confiere una calidad narrativa a la foto que sin ella no tiene. La mirada de "El Juli" hacia la plaza, con este encuadre, es parecida, supongo, a la de un maratoniano que se enfrenta a una cuesta arriba en el kilómetro cuarenta de la carrera. De lo segundo sé algo y es en verdad duro. Si el símil no es descabellado, "El Juli" estaba pasando ahí un mal rato.

Aparte de eso, este chico es de los más afables en el túnel. Se deja fotografíar con paciencia por los profesionales y luego posa con algunos de los que se cuelan en el barullo. Poco antes de empezar a liarse, eso sí, se refugia en la parte más oscura. Entonces, con paciencia, cuando la marabunta se marcha, se le pueden hacer estas fotos. ¿Mereció la pena la espera? Yo creo que sí. Es una de mis fotos favoritas de la feria de 2007.

2 comentarios:

Rober dijo...

Tiene que ser terrible esa soledad en medio de tanta gente, esa angustia, nervios, adrenalina contenida... que rato!

javi dijo...

Cuando sucede la corrida,el torero esta en una enorme soledad,esta él sólo contra todo.

www.javi-eltoreo.blogspot.com